jueves, 9 de junio de 2016

En la garganta.

Y cuando las palabras se te atragantan en la zona de la nuez, sin apenas dejarte respirar, y quieres hablar , pero tu yo interior no te deja.

Te prohíbes hablar a ti mismo.

Y entones los seres humanos realizamos un movimiento muy bonito.
Precioso, diría yo.

Escribir con la mente las dos palabras más inspiradoras del mundo después de ese "tú puedes" que te dio alguien creyendo que no tendría importancia.

Estoy hablando de un te quiero.

Un simple te quiero en un lugar muy visible de la persona.

Lo escribimos con la mente en tinta hecha con sueños, esperanza, y palabras que suelen quedarse a vivir en la garganta para siempre.

Y solo podemos esperar, que, con un leve temblor, la persona a la cual estas palabras iban dirigidas, la reciba.

Esté dónde esté.
Esté con quién esté.

Y entonces me veo en la deliciosa obligación de murmurar para mi mismo y para ti:

Hola, espero que mi te quiero esté a tu lado en las mejores condiciones.


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